A menos de una semana del crimen de la niña Mercedes Figueroa, de seis años, el gobernador José Alperovich aseguró que no se entendieron de forma correcta las declaraciones de su esposa, la senadora Beatriz Rojkés, quien había responsabilizado a los padres de la menor por el asesinato.
"Quien conoce a Betty, sabe lo que para ella representó lo de la chiquita. No se interpretó bien lo que quiso decir. Es una mujer con el corazón tan grande...", afirmó el mandatario, esta mañana, durante la inauguración de seis cuadras de pavimento en Villa Mariano Moreno, en el municipio de Las Talitas.
El pasado 2 del corriente, fue hallado el cuerpo de la pequeña, en una casilla abandonada que se encuentra en Viamonte y Francisco de Aguirre, al norte de esta capital, a metros de la casa en donde vivía la menor. Por el hecho, ese mismo días fueron detenidas tres personas.
Esa misma jornada, en horas de la tarde, la también presidenta provisional del Senado, sostuvo al cierre de una exposición: "tenemos que hacernos cargo de las responsabilidades que tenemos los padres en lo que hace a seguridad y la obligación que tiene el Estado con respecto al control de la seguridad. Pero sabemos que el Estado sólo, sería imposible, porque no podemos tener al señor Estado a la par de una familia que está borracha, y permite que una criatura de seis años esté sola".
Frente al repudio generalizado por sus dichos, que tuvieron amplia repercusión en los medios de todo el país, la presidenta del PJ tucumano se retractó. "Dije palabras por las que hoy sólo puedo pedir, humilde y sinceramente, perdón a la familia y a la ciudadanía", señaló en un comunicado enviado a LA GACETA. LA GACETA ©